Autorretrato

Alguna vez fui

y dicen que alguna vez seré,

y aunque esto no es una pintura, una fotografía

o un grabado,

entiéndase como una brecha,

una puerta abierta

por la cual atisbar

lo que la gente suele llamar vida.

No sé lo que dice mi espejo

porque no soporto y no le creo a mi reflejo,

sólo sé que a pesar

de los cuesta arriba

aún tengo la fe puesta en mi.

Trabajador y generoso alguien dijo por ahí,

vivo en un vuelo eterno

y soplo sin parar mi fuego interno;

suelo ser poco ambicioso

y dejar -aunque sin querer-

cosas en el tintero.

Poco me queda de trasnochador,

a cambio, soy buen observador,

adivino lo que el del lado siente

y siempre es mucha gente.

Soy bebedor

y dicen en el sur que buen escribidor;

De bohemio –como dije- tengo cada vez menos

e intento ir de sincero cada vez que puedo.

No gasto porque no gano

y duermo para pausar los sueños

de los que no soy dueño

cuando me despierto.

Como diría Juan Pardo

tengo la triste figura

de los amigos del pan,

y como él, tuve la suerte

de ser bañado cuando niño

en una mágica fuente.

Si antes lloraba de pena o rabia

hoy mi alma vomita lágrimas

que danzan cuando respiro;

y si antes hacía planes

hoy simplemente vivo.

De pocos amigos y muchas manías

suelo ser fugaz para vivir en paz

ahora que tengo lo que nunca tuve

hoy que los días se van

y que (te) abrazo cuando (te) amo.

Me sigue gustando el mate, el vino,

todas las cervezas,

el espumante seco y el café bien cargado

sobre todo cuando es conversado.

Fumo todo lo que puedo

y de nada me arrepiento cuando no miento;

como me ven seré

y creo que –en alguna parte, de algún modo, alguna vez-

para siempre estaré,

es cuestión –parafraseando a uno de mis maestros- de observar

y no de ver…

8 Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *