Comentario disco Cuando vuelvan las canciones Rudy Wiedmaier (2018)

Carátula Disco Rudy Wiedmaier

 

Ficha Técnica

Título: Cuando vuelvan las canciones

Grabado, mezclado y masterizado en Estudio CL – Audio (Los Andes) entre agosto y noviembre del 2018

Mezcla y masterización: Claudio Barraza y Rudy Wiedmaier

Arreglos, producción y dirección musical: Rudy Wiedmaier

Producción ejecutiva: Fernando Wilton

Todas las canciones compuestas por Rudy Wiedmaier

 

Personal

Rudy Wiedmaier: voces, guitarras, teclados, piano, secuencias

Angélica González: coros en “Cuando vuelvan las canciones”, “Oro pueblo” y “Lo mejor está por venir”

Hugo Sagua: voz y guitarra eléctrica en “Oro pueblo”

Gonzalo Oteíza: bajo en “Oro pueblo”

Jorge Guajardo: foto portada

Luis Vera: foto contraportada

Diseño: Guillermo Grebe

Cuando hace seis años Rudy Wiedmaier regresó a los parajes del Valle de Aconcagua que lo vieron crecer, instaló una suerte de manifiesto. Cansado –como tantos otros- de la desidia y la apatía de la urbe hacia los creadores que transitan por el borde social, político y cultural, decide en ese momento salvar su oficio y la obra que de él se desprende en un arranque de honestidad brutal, y se cobija bajo un entorno privilegiado en términos sensoriales. De esta manera, y compartiendo su labor de constructor de canciones con el oficio de luthier, da inicio a un proceso de reconexión con olores, sensaciones y personajes que resaltan en el cotidiano del Chile provinciano y que la gran ciudad pareciera empeñarse cada vez más -desde un feísmo avasallador- en silenciar o invisibilizar.

El resultado de lo anterior, es Cuando vuelvan las canciones, el disco número trece de este cantautor oriundo de Til Til, cuyas once canciones permiten vislumbrar que Wiedmaier hizo un viaje desde la más absoluta sinceridad consigo mismo para contar una serie de historias sobre sí mismo y todo aquello que lo ha rodeado en los últimos años. A partir de esa impresión, resulta fácil imaginarlo caminando por calles estrechas observando la naturaleza en primer plano o conversando con los habitantes ilustres de su nuevo lugar de residencia. Dicho esto, podemos señalarlo sin duda alguna: Rudy Wiedmaier lo logró; encontró el camino a su propio bayou. Esto queda de manifiesto desde la primera canción del disco (“Tú”), por donde se cuela fugazmente la sonoridad armónica de “Claire”, original de Gilbert O’Sullivan y muy popular en los lejanos 70’s, década particularmente importante para RW y que él mismo se encarga de dejar en claro tanto en la estructura armónica como en los textos de cada una de las canciones de este disco. Aparecen en ellas experiencias vividas en el último tiempo y también en los años tempranos. Resulta interesante “escuchar” esa mirada hacia el año 1976 mientras Carole King se hace presente desde un piano que dialoga con la guitarra en primer plano en “Lo mejor está por venir”.

La lírica y diversidad rítmica presentes en este disco instalan a RW como una suerte de cronista –más que de una época- de una forma de acercarse a la realidad circundante cuyo mayor mérito lo constituye entregar canciones compuestas en guitarra y para tocar en guitarra. Esto resulta meritorio en momentos que loops y sonidos digitales parecen gobernar la música popular. Con esto, RW trae de vuelta a un Chile que pervive en los márgenes, ése que en décadas no tan lejanas escuchaba radio y cantaba canciones populares a punta de cancioneros. En ese sentido, resulta relevante señalar que RW se fue del “Chile santiaguino” para conectarse con el “Chile real” y ser también contingente y crítico con la realidad actual. De esta manera podemos entender fehacientemente las menciones a Joan Jara, Joan Florvil, Matías Catrileo y Santiago Maldonado en “Pienso en ti”, y a la delicada situación medio-ambiental en que se encuentran su tierra natal y otras tantas localidades que han sucumbido a la hecatombe del modelo neoliberal en “Oro pueblo”, pues instancias como las señaladas hacen de RW un sujeto histórico bien posicionado y con opinión respecto de sucesos sociales críticos que hace propios.

Sin ser un disco estridente, Cuando vuelvan las canciones es un disco con buenos arreglos y potenciales éxitos radiales, condición que probable y lamentablemente las canciones contenidas en él nunca lleguen a tener por no responder a las líneas editoriales de las radios locales. A los títulos antes mencionados se suma  “Canción de lucha”, composición de una crudeza descarnada y perfecta que en su estructura se permite un guiño a otro recordado trovador: Payo Grondona. Agregue unos arreglos de cuerdas y tendrá un poema sinfónico. Se lo doy firmado. Pero hay más, porque RW sabe sorprender y lo hace rítmicamente en “Ruta 71”, canción setentera sin lugar a dudas y que en palabras del propio autor, “huele a pito”.

Resulta evidente que –consciente e inconscientemente- hay bastante influencia del cine y la literatura consumida por el cantautor, instancia que queda al descubierto cuando cita textualmente a uno de los personajes del film Harry Potter que integra a una de sus canciones (…“las cosas que perdimos en la vida siempre vuelven a nosotros, sólo que no de la misma manera que imaginábamos”). Lo anterior informa del oficio de RW al entrelazar diferentes narrativas en una canción, lo que implica no responder a una métrica textual  determinada, y en consecuencia, a exigirse en la construcción armónica de la canción.

Son muchas las influencias de RW al momento de enfrentar el proceso de composición -Luis Alberto Spinetta, Charly García, Carole King, James Taylor y el mencionado Payo Grondona entre los declarados por el propio autor- pero todas remiten indudablemente a la canción de autor, esa que permite reflexionar por la intertextualidad presente en ella a la vez que centrar la atención en el texto y su mensaje, en los diálogos sostenidos con un “tú” o un “nosotros” no siempre imaginarios que retrotraen a paisajes –sonoros y visuales- cada vez más entrañables y que RW retrata sensiblemente -por ejemplo- en “Los veranos”. Es indudable que con este disco –grabado con la calma de la provincia y desde un absoluto cariño y convicción por un formato que se resiste a desaparecer- RW ha dado un paso adelante, reinventando una propuesta que lleva más de treinta años en la esquiva escena local.

En momentos en que mucha de la música actual transita por altos decibeles y/o ritmos monocordes –opción válida por cierto- un disco como Cuando vuelvan las canciones simplemente se agradece y se recibe con los brazos abiertos, pues requiere de muy poco para funcionar de la forma en que su autor lo pensó: basta simplemente con escucharlo y viajar por la carretera interior que cada uno tiene.

 

6 Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *