Comentario de disco «Sin Mentir»
(EL CRUCE)

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Ficha Técnica

Sin Mentir
EL CRUCE (2019) / Autoedición
Grabado en Estudios FM por Franco Maestri
Mezclado por Negro Silva
Masterizado por Chalo González
Producido por EL CRUCE, excepto “Nosso amor se foi”, co-producida por Franco Maestri
y EL CRUCE


Canciones

Santiago de Chile
Se nos fue el amor
Sin mentir
El almacén de mi vecino
Jenny
Voy a entrar en ti
 Alzheimer etílico
Estoy bien
Ahora sólo quiero olvidarla
Mañana salgo libre
Nosso amor se foi

 

EL CRUCE es:

Felipe Toro: guitarra, voz
Claudio Valenzuela: armónica, voz, coros
Jorge Quinteros: batería
Gustavo Albuquerque: teclados, coros
Negro Silva: bajo

 

Músicos invitados:

Karen Brown: coros
Cristóbal Ulloa: trompeta
Rodrigo Meza: saxo
Carlos Herrera: trombón
Cristián Peralta: cello
Fernanda Prieto: violín
Arreglos de cuerdas: Alejandro González

 

Sin mentir es el nombre que da título al quinto álbum de estudio editado por EL CRUCE, banda de blues local liderada por Felipe Toro y Claudio Valenzuela y que ya desde la frontalidad explícita de la foto de portada instala una toma de posesión desde una verdad. “Sin mentir” también es el título del tercer track del disco, y a partir del cual se desprende un verdadero manifiesto respecto de una temática que funciona en cierta forma como un hilo conductor dentro del disco: las relaciones amorosas, instancia que hoy traspasa claramente dicotomías un tanto anquilosadas como hombre/mujer, hetero/homosexual, monogamia/poligamia (o poliamor para ser más exactos) entre otros parámetros. En ese contexto, EL CRUCE instala una producción que transita por una diversidad sónica y rítmica que sólo parece viable desde el oficio probado de bandas como ésta. Siendo Sin mentir un disco de muy buena factura y en general muy parejo, indudablemente destacan canciones que debieran rotar sin ninguna objeción en las parrillas radiales que aún se atreven con la música nacional, entre ellas “Voy a entrar en ti”, el funk potente de “El almacén de mi vecino”, “Santiago de Chile”, “Ahora sólo quiero olvidarla” y la notable y particular «Alzheimer etílico». Eso, sin obviar el caprichillo soul versionado tanto en portugués como en español “Nosso amor se foi” / “Se nos fue el amor”, que presentifica el lejano sonido de los años setenta y que cuenta con el respectivo clip promocional, disponible en la plataforma Youtube.

Sin mentir es sin duda un verdadero crisol donde convergen diversas texturas y -ya está dicho- atmósferas cuyo eje es la esencia del blues criollo que la banda nacional ha acuñado en más de veinte años de carrera, construyendo una propuesta donde habitan las guitarras conectadas a diferentes efectos, el piano, órgano, vientos, la característica armónica de Claudio Valenzuela y -en esta ocasión- los prolijos y efectivos arreglos de cuerdas cuya profundidad y sonoridad le permite a la banda situarse en un lugar donde no está permitido repetir fórmulas.

EL CRUCE es claramente una banda para ojalá presenciar en vivo, y eso es posible palparlo una vez más al escuchar este disco que -aun bajando el ritmo- pareciera no bajar nunca la intensidad, haciendo gala de un exhaustivo uso del material musical del que son dueños sus integrantes -incluidos una interesante troupe de músicos invitados- que los sitúa como verdaderos cronistas de su entorno, un espacio urbano absolutamente reconocible en su geografía física y humana, instalando realidades sin tapujos al describir –por ejemplo- a la capital como “demencia total, vergüenza nacional”. En ese mismo espacio nacen y se desarrollan experiencias que corren en paralelo: por un lado, un mundo tan dantesco como autovalidado desde el modelo económico imperante como es el tráfico de drogas -hoy al alcance de cualquiera en un almacén de barrio- y por otro, el eterno retorno del sentimiento amoroso, que permite deslizar frases como “tu cuerpo, una insolente poesía”, o definitivamente algo derechamente erótico como la descripción paso a paso del fornicio en “Voy a entrar en ti”.

El abanico de posibilidades que EL CRUCE se permite a sí mismo es amplio, pero nunca les hace caer en falta, no hay traición a sí mismos. Cuando la temática amorosa se apropia de una canción, aparecen una armónica, un 6/8, un solo de piano o una guitarra conectada al distorsionador para recordarnos que estamos escuchando a una banda de blues criollo.

Sin mentir cumple con varios propósitos. A saber: mantiene de forma contundente y con un disco absolutamente exportable la vigencia de EL CRUCE en momentos en que la industria local de la música es un pálido reflejo de antaño; demuestra además y con creces que el rock y el blues cuentan con una audiencia fiel en el plano local y quizás lo más importante: una vez que termina de pasar el último track, dan ganas de ir a escucharlos a un bar bebiendo cervezas. Rock y blues en estado puro; de ese que siempre hace falta para incomodar al poder.

 

ArayaAlfaro
Septiembre 2019

One Comment

  1. Andrés

    Que buena reseña del retorno de un clásico ( que nunca se fue del todo) siempre infravalorado o ignorado por los medios masivos , pero latente en buena parte del inconsciente colectivo de una generación.

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