Capital

 

Ficha Técnica

 

Título: Capital

Artista: Capital

Capital es:

Marco Cusato: voz y guitarras

Daniel Santander: bajo y coros

Rodrigo Sánchez: batería

Todas las canciones por Cusato – Santander – Sánchez

Año: 2005

Sello: Autoedición

Producido por: Capital

Grabado por: Capital / Patricio Álvarez (Attic Estudio)

Diseño: Daniel Santander

Fotografías: Fotorock

 

Canciones:

– Represivo

– Fuera del cuerpo

– Oblivion

– Es

– La serpiente

– Vértigos

– La devoción y la fe

– Miseria

– Dame

– La zona

Virginal

– Ciudad soledad

 

Capital -disco homónimo- es el quinto registro de una banda que ya en su primera entrega mostraba un sonido delineado en el anterior proyecto de su líder Marco Cusato, La Zona. Señalemos a modo de referencia que en la protohistoria del disco que hoy presentamos, es decir, en el homónimo La Zona, Zen, No quiero ser feliz…me puedo acostumbrar y Futurama, existía una continuidad sonora – discursiva, sobresaliendo notables cortes como “En algún lugar”, “Dignidad”, “La Zona”, “Futurama”, “Esta vez” y “Gobi”.

En Capital lo rítmico deja un espacio amplio a un sonido ambient, denso y oscuro que por momentos se acerca al pop industrial. Las letras en tanto, dan cuenta del back up literario del principal compositor y líder de la banda -Marco Cusato- , alejándose del mensaje unívoco y obligando a una escucha reiterada, dejando -en una suerte de obra abierta- la función de completar su significado al propio auditor. En ese sentido, “el mensaje cantado” cuenta en la mezcla con un aliado pues por momentos queda levemente más atrás, dando un mayor protagonismo a la batería de Rodrigo Sánchez y al bajo de Daniel Santander ejecutado en algunos cortes con uñeta, factor que acentúa el sonido metálico de las melodías que se pasean en general por los registros más graves. La guitarra de Marco Cusato acusa lo que el músico venía enunciando años antes desde El Expreso -su proyecto jazz-fusión- que en sus propias palabras le permitió darse cuenta que “las guitarras también podían ir limpias, sin efecto”. Menuda declaración de principios para un músico formado en la guturalidad y la potencia avasalladora del thrash capitalino de mediados de los años ochenta, pero que en este caso deja espacio para arpegios limpios apenas conectados a un chorus que dialoga con las suaves distorsiones provenientes de las melodías que circundan a la voz .

El sonido que encontramos en Capital se emparenta por momentos con el de los británicos Muse, lo que -lejos de molestar- resulta ser un buen parámetro. Lo oscuro del sonido de esta banda nacional  por momentos es hipnótico, y tiene un correlato en el circuito alternativo del Santiago de inicios del nuevo milenio, donde recintos como Bal le Duc constituían el referente de una nueva tribu urbana que apelaba a una sensibilidad distinta, casi etérea y siempre muy darky. Esa correspondencia con un momento histórico -en tanto cronología social- los instala como parte de la narrativa underground de la noche santiaguina.

Las letras reflejan por momentos una suerte de reflexión desde donde los músicos instalan su mirada e interpelan a quien escucha directamente (“Dame”) o declaran una suerte de status frente a lo que los rodea (“Represivo”, “Fuera del cuerpo”, “Oblivion”). En este punto es importante señalar que -aún cuando las canciones están firmadas colectivamente- claramente la columna vertebral es de autoría del líder, que compone para su registro aprovechando el manejo de la armonía en la guitarra; detalle no menor, pues Cusato de esta forma no le exige a su registro, instalando su fraseo -por momentos doblado en la mesa de grabación al unísono o con interválicas- como un paralelo del ambient generado por los instrumentos, agregando nuevas texturas a la sonoridad.

El amplio dominio del material musical tanto como del concepto de producción, nos permite señalar la absoluta factibilidad de orquestar el trabajo de Capital, y abrir con ello la puerta a un nuevo género. Entendemos también la realidad experimentada desde siempre por la (buena) música nacional -sobre todo la independiente- y que esta instancia quede a nivel de proyecto o desafío. Aunque a favor de Cusato juega algo que él como músico -desde sus inicios- conoce y domina a la perfección: el camino de la autogestión. Ergo: no es tan lejana esa posibilidad.    

Otro detalle común en Cusato -perceptible sólo para su círculo más cercano, sin duda- es su capacidad para autoversionarse, y Capital no es la excepción. En este caso, vuelven desde anteriores registros “La Zona”, “Represivo”, “Ciudad Soledad” (originalmente “Soledad City”) y el notable corte “Vértigos”, en vivo un verdadero homenaje a Led Zeppelin. Destacan por sí mismas “La serpiente” y “La devoción y la fe”, causante de varios bises en las presentaciones de la banda y cuya versión no oficial en vivo aún circula en algunas plataformas.

Capital -en tanto producción y objeto- representa un esfuerzo notable de una banda alternativa cuya coherencia y reverberancia mediática siempre estuvo controlada por la propia ley de vida de su líder, que lo obliga hasta hoy a no ser ni sonar comercial y que le ha permitido avanzar durante más de treinta años acuñando su sonido definitivo. La coherencia es absoluta si consideramos que Cusato no es de los que miran hacia atrás en términos de producción (“lo digital es muy superior a lo analógico. Punto.” ha dicho más de una vez) y no reniega de “la maldita escuela del underground”, según lo declarado en una entrevista el año 2017.   

El disco cuenta con un libro full impresión que contiene las letras de las canciones incluidas en la producción, acaso una cordial invitación para entrar al mundo de quien compone una música informada en gran parte desde la literatura. Considera además de la información del personal que participó en la grabación del disco, una larga, necesaria y respetuosa lista de agradecimientos, donde destaca el referente quizás más asumido de Cusato, Wayne Hussey -guitarra y voz de los extintos The Mission- de quien Capital fue la banda soporte en su actuación en la disco Blondie el año 2002- y el guiño a la desaparecida fuente de soda Tequila, ubicada en el centro neurálgico del Santiago de esos años, en Irarrázaval con Vicuña Mackenna, y donde Capital se presentó en varias oportunidades. Rock gótico al ritmo de cervezas y completos. Así de alternativos.    

 

ArayaAlfaro

Mg. en Musicología Latinoamericana UAH

 

Discografía

Zen (1995)

No quiero ser feliz…me puedo acostumbrar (1996)

Futurama (1997)

Olympic (2000) *

Decimal (2000) / EMI

Capital (2005)

 

* Considera todo el material no incluido en discos anteriores

  Ficha Técnica Título: Cuando vuelvan las canciones Grabado, mezclado y masterizado en Estudio CL – Audio (Los Andes) entre agosto y noviembre del 2018 Mezcla y masterización: Claudio Barraza y Rudy Wiedmaier Arreglos, producción y dirección musical: Rudy Wiedmaier Producción ejecutiva: Fernando Wilton Todas las canciones compuestas por Rudy …

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